Todo lo que necesitas saber sobre el embalaje


6 junio, 2019 Facebook Twitter LinkedIn Google+ blog


El embalaje es todo aquello que se precisa para llevar a cabo el procedimiento a través del cual se acondicionan los productos temporalmente. Las funciones principales que se prevén al embalar una mercancía tienen que ver con su manipulación, transporte y almacenamiento.

El embalaje y la protección de la mercancía

Al elegir el formato idóneo contribuimos a la preservación de la calidad de la carga. Además, es una forma de protegerla durante las distintas fases a las que se ve sometida a lo largo del camino que recorre para llegar desde el exportador hasta el importador.

Resulta imprescindible elegir correctamente el tipo de embalaje ya que, durante todo este trasiego del material contenido, será el encargado de mantenerlo a salvo de ciertos riesgos muy habituales.

Los principales son los factores mecánicos, como las vibraciones o las colisiones; los agentes climatológicos, como las altas temperaturas o el índice de humedad; las contingencias derivadas del almacenamiento, como deterioro o corrosión; los efectos propios de la manipulación, como los golpes y los roces; y hasta posibles incidencias por robos y contaminación.

Además de proteger la carga, el embalaje también se encargar de proporcionar la información identificativa sobre el producto. De este modo, indica concretamente cómo debe ser manipulado el contenido y cuáles son sus características. Así contribuye a reducir su deterioro y la posibilidad de perder el material.

Igualmente, su importancia es fundamental durante el proceso de manipulación de la carga. La razón es que simplifica las labores de conteo, distribución y transporte.

Embalajes primarios, secundarios y terciarios

El empaquetado se somete a una clasificación que lo distingue en función del producto envasado. Atiende a tres categorías:

– Embalaje primario. Este envasado está en contacto directo con el producto. De hecho, en muchas ocasiones facilita el consumo inmediato del artículo. Un ejemplo sería el envoltorio de una chocolatina o la botella de un vino.

– Embalaje secundario. Se trata de un envoltorio exterior que sirve para agrupar varias unidades primarias. En este caso podría ser un ejemplo ilustrativo el de un pack que contiene varios tetrabriks de leche.

– Embalaje terciario. Suele estar compuesto por enormes cantidades del producto, por lo general agrupados a su vez en embalajes secundarios. Permite el transporte de grandes volúmenes y su almacenamiento. Un embalaje típicamente terciario sería el palé.

La importancia del packaging

Los profesionales del marketing han sabido apreciar las posibilidades del packaging o envasado para transmitir valor de marca. Factores como el color, la textura o la forma del empaquetado atraen la atención del consumidor.

Características de un buen packaging:

– Diseño creativo y atractivo.

– Calidad que justifique el valor del producto.

– Tamaño adecuado.

– Reciclable o reutilizable.

– Personalizable.

Como puedes ver, la importancia del embalaje en el transporte, distribución, almacenamiento y venta de mercancías es indiscutible.